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Normalizar la terapia

La actriz Natalia Sánchez reconocía recientemente en una entrevista que iba a terapia desde que tenía once años. Contaba que para su familia acudir al psicólogo era algo natural y que a ella siempre le había ayudado mucho recibir apoyo profesional. Natalia lanzaba ese mensaje para normalizar la necesidad de ir al psicólogo y eliminar  prejuicios entorno a la salud mental. Declaraciones como esta ayudan a reconocer la importancia de contar con herramientas y recursos que nos permitan cuidar de nuestra salud mental y emocional.

Sin embargo, para algunas personas ir al psicólogo sigue siendo un tema tabú, cuando no debería ser así. De la misma manera que cuidamos de nuestro cuerpo, acudiendo a toda clase de especialistas médicos, debemos hacer lo mismo con nuestra mente. Y es que uno puede ir al psicólogo por muchas razones y todas son válidas. No obstante, en ocasiones, la mente emite algunos indicios que señalan que debemos pedir ayuda profesional. Aprender a reconocerlos forma parte de nuestro proceso de educación emocional.

Entre esas señales, los expertos coinciden en un sentimiento de tristeza o malestar permanente, en la recurrencia de pensamientos negativos, en las dificultades para conciliar el sueño.  También citan el cambio de hábitos alimenticios,  las malas relaciones de pareja, el aumento de la ansiedad y el estrés, sentir una mayor agresividad hacia el entorno que nos rodea o hacia las personas cercanas y la sensación de haber perdido el control de nuestra vida.

Estos síntomas pueden aparecer de manera aislada o varios al mismo tiempo. Por eso, debemos mantenernos alerta y dedicar tiempo a pensar en cómo nos encontramos, cómo queremos estar y cómo podemos mejorar nuestro bienestar. Debemos de ser conscientes de que las situaciones de estrés o de pérdida de control pueden darse en cualquier momento de nuestras vidas, incluso en la infancia  y hay que saber reaccionar para evitar problemas más graves a largo plazo. Y sobre todo, nunca debemos ver estas situaciones como una debilidad o un fracaso.

Terapia infantil

Además, en el caso concreto de la terapia infantil, los motivos de consulta pueden ser otros como problemas de aprendizaje, problemas de atención e hiperactividad, problemas de conducta, duelo por el fallecimiento de algún familiar, ansiedad y trastornos del sueño, fobias, acoso escolar o sufrimiento por la separación de los padres, entre otros. Los expertos recomiendan siempre estar atentos a cualquier cambio en el comportamiento del niño, tanto en lo social como en lo académico. Son ellos lo que nos lanzan las señales de alarma y debemos aprender a reconocerlas. Por ejemplo, que un niño se porte mal de manera continuada o en contextos inapropiados puede ser un indicador a tener en cuenta.

Por eso, en Centro Albea ayudamos también a las familias para que el hecho de llevar a su hijo al psicólogo esté libre de prejuicios. Hay que desterrar estereotipos relacionados con la locura que permitan a esos niños recibir la ayuda de un especialista.

En Centro Albea contamos con un equipo multidisplinar que abarca la terapia personalizada en cualquier tramo de edad. Debes saber que no todos los problemas son iguales y que la duración de la terapia dependerá de las necesidades específicas de cada caso. Además, para un buen resultado es necesaria tu colaboración, tu implicación y, en ocasiones, también la de tu entorno. Antes de empezar cualquier terapia deber estar confiado y saber que vas a estar en buenas manos.

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