La represión emocional

por | 21 Ene 2022 | Blog, Psicología, Relaciones sociales

¿Qué son las emociones?

Las emociones son respuestas o reacciones psicofisiológicas que genera nuestro cuerpo ante cambios que se producen en nuestro entorno o en nosotros mismos. Cada persona experimenta una emoción de forma particular, basándose en sus experiencias y aprendizajes, que a su vez dependen de percepciones, actitudes y creencias sobre el mundo.  Las emociones suponen un proceso natural y adaptativo en los humanos. Cada emoción prepara al organismo para una clase distinta de respuesta. 

Las emociones tienen una función vital, ya que nos permiten adaptarnos a nuestro entorno y relacionarnos con los demás. Son portadoras de información; nos brindan la oportunidad para actuar de una forma diferente ante una situación concreta, nos guían para saber cómo actuar dependiendo de qué situación para facilitar la toma de conciencia de lo que nuestro cuerpo está experimentando. Nos dan una referencia de lo que nos sucede en un momento determinado, y la energía adecuada para actuar en cada situación. 

Por ello, tienen una gran importancia y es peligroso desatenderlas. Por ejemplo, si yo no sintiera miedo ante un arma, no tendría inercia a huir de ella; si no me sintiera feliz bañándome en la playa, no sabría que me gusta y que quiero repetir; si yo no me sintiera herida cuando alguien me traiciona, seguiría manteniendo a esa persona en mi vida

A nivel social, las emociones han sido etiquetadas como positivas (alegría, amor, felicidad, etc.) o negativas (miedo, enfado, tristeza, dolor, etc.). Mientras las primeras las expresamos sin ningún problema, en las segundas no ocurre lo mismo. Se tienden a negar, camuflar o reprimir. Debemos tener en cuenta que todas las emociones son válidas y todas cumplen funciones importantes para la vida; no son ni positivas ni negativas, ni buenas ni malas. La connotación se la damos nosotros. Las emociones son energía y la única energía que es negativa es la energía estancada.

La represión emocional 

La represión emocional es la capacidad para invalidar, ignorar o disimular las emociones que surgen de forma cotidiana y natural en el día a día. Para reprimir nuestras emociones, necesitamos una cantidad de energía que conlleva desgaste físico, mental y emocional. En definitiva, reprimir nuestras emociones nos desgasta más que el sentirlas. Además, pagamos un alto precio, ya que las emociones no desaparecen, sino que se quedan dentro de nosotros, esperando a salir con fuerza, ante cualquier oportunidad. Cuando expresamos las emociones, las proyectamos hacía fuera y al reprimirlas, en cambio, hacia dentro. A consecuencia, pueden surgir dolores importantes que causan grandes (y en ocasiones graves) afectaciones para la salud.

Muchas veces es con la ayuda de un psicólogo o psicóloga que uno puede unir los puntos y encontrar la razón de su malestar. Si es tu caso, no dudes en contactar con Centro Albea.  

Las consecuencias de la represión emocional 

  • Explosión de emociones. Si acumulamos emociones reprimidas, llegará un momento en que no podamos más y explotemos, normalmente de forma agresiva o con un ataque de ansiedad. Y puede que en esa explosión nos hagamos daño a nosotros mismos o a otros.
    • Somatización.  Somatizar significa que una o varias emociones reprimidas y no expresadas se transforman en un dolor o enfermedad. Tu organismo manifiesta en forma de dolor lo que no te atreves a expresar emocionalmente. Realmente es nuestro cuerpo hablándonos, el problema muchas veces es que no sabemos escucharle. Algunas somatizaciones frecuentes son el dolor de cabeza, dolor de espalda, nudos en el estómago o fatiga.  
    • Insomnio o problemas para dormir. 
  • Sentirse con bajo estado de ánimo.
  • Tener pensamientos en bucle.
  • Efectos parecidos al estrés o a la ansiedad. Puedes experimentar un aumento de tu ritmo cardíaco, una baja producción de adrenalina (y de otras sustancias importantes para tu cuerpo) y un desgano completo por cualquier tipo de actividad.
  • Dolores de cabeza, migrañas o tensión en la mandíbula. Reprimir tus emociones genera una tensión en los músculos de tu rostro y cuello, que terminan convirtiéndose en fuertes dolores musculares, que te pueden causar incapacidad.
  • Dolores estomacales, vómito o estreñimiento. El estómago está conectado al nervio vago, que a su vez es uno de los principales centros emocionales de tu cuerpo, lo cual lo hace un órgano completamente sensible a los cambios de humor o la represión de emociones.
  • Aumento en la producción de la hormona cortisol. Esta hormona es denominada la hormona del estrés; su producción en exceso puede causar afectaciones importantes a tu salud mental.
  • Sistema inmune debilitado. Esos incrementos en el cortisol, afectan también al sistema inmunológico, reduciendo y empeorando la respuesta a determinadas enfermedades o infecciones. 
  • Trastornos depresivos y/o trastornos de ansiedad. 
  • Evitación: consumo de drogas, alcohol, medicación… 

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