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Elige la asertividad para acertar en tus relaciones sociales

Elige la asertividad para acertar en tus relaciones sociales

Hacerse respetar sin abusar de autoridad, rechazar una petición sin poner excusas, decir que “no” sin sentir culpa, expresar las necesidades y conocer las de los demás, hablar de lo que siento y quiero sin exigir, todo ello y mucho más forma parte de lo que llamamos ser asertivos.

Seguramente hayas oído alguna vez esta palabra: asertividad. Te animo a que hagas una pequeña búsqueda en Internet; dado el interés que siempre ha suscitado, encontrarás gran cantidad de artículos e información.

Asertividad es una palabra, pero sobre todo es un estilo positivo de relacionarse y comunicarse con los demás. Permite expresar lo que necesito, quiero, pienso… pero respetando siempre a los demás. Es una actitud más respetuosa que la agresividad y más efectiva que la pasividad. Se puede aprender y se practica día a día en numerosas situaciones. De hecho, estoy segura de que muchas veces eres asertivo/a sin haberte dado cuenta de ello o sin haberle puesto este nombre.

¿Quieres saber un poco más?

Dilo con asertividad

Ponte en esta situación. Imagínate que un familiar, tu chico, tu vecina, tu hermano, tu amiga o tu compañero de trabajo te pide un favor. Imagínate que a ti no te apetece nada hacerle este favor; cuando lees su mensaje pidiéndote el favor piensas: “debería hacerlo pero no me apetece nada, preferiría hacer otra cosa”. Tú ya sabes que hacer favores a los demás está muy bien, pero también eres consciente de que respetar tus propias necesidades y deseos es muy importante. Como a veces tenemos que elegir, supongamos que tú has decidido que esta vez no quieres hacerle el favor y prefieres decir que no, por la razón que sea.

Veamos ejemplos de diferentes maneras de poder decirle a esa persona que no quieres:

a) no le contestas al WhatsApp ni le devuelves la llamada, evitando así tener que expresarlo.

b) le mientes diciendo que ya tenías algo previsto y que si hubieras podido por supuestísimo que le habrías hecho este favor.

c) le dices que por qué no se lo pide a esa otra amiga que seguro estará encantada de hacerle el favor.

d) le contestas “¿por qué últimamente todo el mundo me pide algo? ¡¡Yo también tengo que hacer mis cosas, por si nos os habíais dado cuenta!!”

e) le dices que te encantaría poder ayudarle pero que sinceramente no te apetece mucho; que en otra ocasión cuente contigo.

f) le escribes “siento decirte que no, pero es que el viernes me apetece descansar; otra vez lo haré encantada.

g) le dices que entiendes su apuro pero que esta vez no.

La e, la f, y la g son opciones de asertividad.

¿Por qué?

  • Porque atiendes tu deseo de descansar, hacer otra cosa, o simplemente no hacer el favor esa vez, y sin sentirte mal por rechazarlo.
  • Porque lo dices con claridad, sin mentir, sin rodeos ni indirectas, diciendo la verdad.
  • Porque no agredes a la otra persona, le entiendes y le escuchas aunque vayas a decirle que no. Porque finalmente consigues tu objetivo sin pisar a los demás.
  • Porque eres consciente de tu derecho a decir no.

Situaciones del día a día

Varias veces al día nos vemos inmersos en situaciones en las que tenemos que decidir qué hacer y cómo resolverlo o decirlo. El comportamiento asertivo se puede utilizar en muchas facetas de nuestra vida:

En una situación cualquiera del día a día; por ejemplo, al ir a reclamar algo, intervenir en la cola de la carnicería para decir que ibas tú antes, rechazar una oferta comercial.

En una situación laboral; por ejemplo, para delegar, reclamar un derecho, o pedir un cambio.

En una situación sexual o íntima; por ejemplo, para decir que no quieres mantener relaciones sexuales o no deseas hacer determinadas prácticas, exigir el uso de un método anticonceptivo, o para expresar tus preferencias.

En una situación social; por ejemplo, para rechazar una petición, pedir ayuda a algún amigo, o para decir “no lo sé” o “no puedo”.

En una situación de pareja; por ejemplo, para pedir que se cumpla lo que habéis acordado para el reparto de las tareas de casa, negociar las responsabilidades, o para expresar tus sentimientos.

En una situación familiar; por ejemplo, para decirle a tu hijo que no estás de acuerdo con algún comportamiento suyo y llegar a un acuerdo, decidir y decir cuando cuidar de un familiar y cuando tomar tiempo para ti, o para pedir no cuidar de los nietos algún día.

 

Recuerda siempre que expresar lo que uno desea, piensa o siente, siempre que se actúe con respeto, no es un ejercicio de oposición, mala educación o pereza, sino de honestidad y claridad. Una comunicación asertiva ayuda a mantener relaciones más sanas, a conocer mejor a las demás personas, a mejorar individualmente y como grupo y a mantener el equilibrio emocional.

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Alexandra Crettaz

Psicóloga especializada en Terapia Clínica con adultos y experta en Sexología. Comprender y entender cómo funcionamos las personas me apasiona. Me encanta compartir las pequeñas alegrías del día a día con mi gente y descubrir sitios nuevos.

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