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La economía de fichas, una técnica útil en la educación de los hijos

La economía de fichas, una técnica útil en la educación de los hijos

La economía de fichas, también llamada sistema de puntos, es una técnica que se ha hecho muy popular en los últimos años. Encontramos muchas familias que han decidido poner en práctica una economía de fichas en el hogar y no ha funcionado. A lo largo de ese artículo os iremos dando las pautas básicas para poder poner en marcha un sistema de puntos con resultados satisfactorios.

Pequeña guía para la economía de fichas

Esta técnica se utiliza principalmente cuando queremos que nuestro hijo adquiera alguna conducta nueva en su repertorio. Se basa en el reforzamiento positivo, es decir, cuando el niño realiza la conducta deseada, recibe por ello algo bueno para él, en este caso, en forma de fichas/puntos que luego podrá cambiar por premios o privilegios previamente seleccionados.

Este sistema ofrece varias ventajas, que vienen dadas principalmente por sus características:

  • El refuerzo es inmediato, ya que se entrega la ficha nada más realizar la conducta deseada (cuando pasa mucho tiempo entre la conducta y el refuerzo, éste pierde su capacidad de reforzar).
  • La ficha, al ser algo “físico/tangible”, tiene un poder motivador a medio y largo plazo, ya que el niño la poseerá hasta que la cambie por otro reforzador que él elija.
  • Al poder canjear las fichas por diferentes premios, evitamos la saciación (ésta aparece cuando el premio es siempre el mismo y, a consecuencia de ello, acaba perdiendo su poder como reforzador).

A la hora de plantearnos instaurar una economía de fichas en casa, debemos definir bien las partes que componen el programa para asegurarnos de que obtendremos los resultados que queremos.

Diseño del programa de puntos:

  • Elegir las conductas a modificar: Seleccionaremos las conductas objeto de cambio ¡2 o 3 máximo! Las definimos de manera clara para que todos (padres e hijos) sepan cuáles serán las conductas que recibirán ficha. Por ejemplo, “portarse bien en la mesa” no es una conducta definida, sino un conjunto de acciones. Deberemos elegir una conducta más específica como “masticar con la boca cerrada”. Se aconseja elegir conductas que puedan mantenerse posteriormente como parte del repertorio conductual del niño, y redactarlas en positivo: Es decir, “recoger los cubiertos después de comer” en vez de “no dejar la mesa sin quitar”.
  • Fichas: Pueden ser pegatinas, cartulinas con puntos, monedas de juguete etc. Es necesario que todos tengan claro cuántos puntos se obtienen con cada ficha para que no dé lugar a equívocos.
  • Reforzadores: Son los premios por los que el niño podrá cambiar las fichas que va consiguiendo. Se pactará previamente el número de puntos necesario para conseguir cada reforzador. Es aconsejable incluir tanto reforzadores materiales (juguetes, cromos, dinero…) como de actividad (jugar con la Tablet, ir al cine…). De este modo, hay variedad (aunque no se aconseja poner muchos, con 4 o 5 suficiente). Al elegir los reforzadores, debemos tener en cuenta que el niño sólo pueda conseguirlos a través del programa de puntos (si no, perderían su poder reforzador de la conducta).

Por último, es importante que cada vez que entreguemos una ficha por una buena conducta emitida, la acompañemos de una sonrisa, elogio, comentario positivo (es decir, refuerzo social) ya que es muy potente y resistente a la saciedad.

Al principio, pactaremos que el niño necesite pocas fichas para conseguir sus premios, consiguiendo así que se motive. Conforme vaya teniendo éxito, iremos aumentando el número necesario de fichas para conseguir el reforzador, hasta que finalmente demos por concluido el programa y la conducta ya se realice sustentada exclusivamente en el refuerzo social y la motivación desarrollada por el niño para realizarlo.

Ejemplo de Economía de fichas

Conductas que queremos trabajar: “Lavarse los dientes después de cenar” y “Echar la ropa sucia de cada día en el cubo”.

Fichas: Cada vez que emita la conducta deseada pondremos en una cartulina (que esté a la vista) una pegatina verde. Cada pegatina verde vale 10 puntos.

Con esto calculamos que como máximo conseguirá 70 puntos por cepillarse los dientes por la noche y 70 puntos por la ropa sucia de cada día a lo largo de una semana. De esta manera, como máximo obtendrá 140 puntos semanales. Esto es importante tenerlo en cuenta a la hora de poner valor a los refuerzos.

Reforzadores: Padres e hijo han elegido como reforzadores “jugar con la Tablet media hora el fin de semana” (30 puntos), “comprar 2 sobres de cromos” (20 puntos), “ir al cine” (30 puntos) y “comer helado de postre” (20 puntos). A las dos semanas, los puntos necesarios para obtener cada premio aumentan hasta que llegue un momento en que debe hacerlo todo para conseguir todo lo que quiere y, finalmente, la conducta queda instaurada como hábito.

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Nuria Pozueta

Psicóloga especialista en terapia de conducta y psicología clínica infanto juvenil. Vivo mi profesión con pasión y dedicación. Amante de los animales, la naturaleza y los buenos ratos con amigos.

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