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Cuando ellos no siempre tienen ganas. Deseo Sexual Hipoactivo del hombre

Cuando ellos no siempre tienen ganas. Deseo Sexual Hipoactivo en el hombre

¡Como lo oyes! Es un mito pensar que a los hombres les apetece hacerlo siempre y a todas horas.  ¿A qué tampoco te crees eso de que todas las mujeres se inventan excusas absurdas porque nunca tienen ganas de sexo? Otro mito. Ni que estuviera escrito en los genes. Esta clase de ideas erróneas sobre conductas y actitudes sexuales de hombres y mujeres existen aunque, afortunadamente, y pasito a pasito, estamos creando nuevos conceptos sobre sexualidad más realistas y positivos.

Aceptamos que tanto el hombre como la mujer pueden distanciarse de lo que “se supone que han de hacer o sentir por su rol masculino o femenino”. Una mujer puede tener más ganas y buscar más el encuentro íntimo sexual que su pareja hombre, por supuesto. No nos preocupa que el deseo sea más fuerte en una persona o en otra, sea cuál sea su sexo.

Lo que sí es atención de nuestras consultas de Sexología Clínica es la casuística de la que os quiero hablar en este artículo, y que representa un motivo de demanda cada vez más frecuente.

¿De qué estamos hablando? Concepto

Hablamos del deseo sexual hipoactivo en el hombre. Se denomina así a la situación dada de que el hombre no presenta la motivación adecuada para iniciar un contacto sexual, le cuesta mucho esfuerzo ponerse a ello, no busca el momento ni las oportunidades, no le salen espontáneamente las ganas de juegos eróticos, tiene un déficit de fantasías y pensamientos sobre sexo. Esta “falta de ganas” debe ocurrir de manera permanente y recurrente, y afectar a su propio desarrollo sexual o a la relación sexual con una pareja.

Lo que diferencia el deseo sexual hipoactivo del trastorno de la excitabilidad es que en el caso que nos ocupa hoy, el primero, la respuesta sexual a los estímulos sexuales es buena. Significa que una vez que empieza la película, la trama es fantástica. Hemos de decir, sin embargo, que muchas veces van a la par, bajo deseo sexual y algún otro problema de la respuesta sexual.

¿Y eso por qué? Etiología

¿Qué puede causar esta disfunción? Señalamos aquí cuatro posibles causas:

  1. Muchos de los hombres que han perdido las ganas, o que nunca las han tenido, presentan una percepción de su desempeño sexual muy negativa; piensan que no dan la talla, que no cumplen, que no lo hacen bien, que les están fallando a sus parejas y a sí mismos como hombres. Estas ideas les producen malestar y ansiedad, les van restando motivación, y les hace desear evitar cualquier acto relacionado con este pobre concepto sexual.
  2. A la par que el bajo deseo sexual pueden suceder a menudo otras disfunciones sexuales. Puede que la falta de ganas origine otros problemas de respuesta sexual, o que estar sufriendo una disfunción sexual conlleve al bajo deseo sexual. El hecho es que está demostrado que son factores que están muy relacionados. A menudo la terapia sexual para casos de bajo deseo sexual se centra en realidad en tratar la otra disfunción sexual que va asociada. Pongamos por ejemplo que un hombre presenta frecuentemente dificultad para obtener o mantener la erección durante los juegos sexuales; será imprescindible tratar este problema para poder comprender su bajo deseo sexual, en este caso probablemente consecuente.
  3. La ansiedad y el estrés son las variables más relacionadas con el bajo deseo sexual. También lo son emociones como el enfado, la ira, la rabia. Todo aquello que provoque en la persona una sobre-activación puede inhibir su respuesta de deseo ante la perspectiva de un encuentro erótico.
  4. Estados depresivos, épocas de mucha preocupación y otros estados de alteración del estado de ánimo están sin duda en la base de periodos de bajo deseo sexual en el hombre.
  5. La falta de atracción hacia la pareja, problemas de relación, infidelidades, déficit en la comunicación y en la intimidad con la pareja, son otros factores que intervienen a la hora de no tener las ganas suficientes para los encuentros sexuales.

¿Algo falla en el cuerpo? Aspectos orgánicos

La mayoría de estudios sobre el tema coinciden en marcar la edad como factor de riesgo de la falta de deseo masculino. Las hormonas sexuales van decreciendo, en especial el déficit de testosterona y la hiperprolactinemia.

Cualquier enfermedad crónica puede causar esta disfunción, debiendo de estar especialmente atentos en el caso de diabetes, insuficiencia cardiaca, fracaso renal o sida. En la fatiga asociada a muchas enfermedades podría estar la base del déficit de deseo sexual, tanto en hombres como en mujeres.

¿Todo está en la mente? Aspectos psicológicos

La parte más intuitiva, y el gran temor de la pareja del hombre con bajo deseo sexual, apunta a una falta de atracción, al desinterés, al desamor hacía la otra parte. Si tal cosa ocurriera, primero habría que cerciorarse de que eso es cierto y confirmado por la parte que presenta bajo deseo, porque efectivamente podría ser una señal de que algo no anda bien, en general. Pero no toda falta de deseo sexual es una señal de que ya no te quiero. Es más, la realidad nos dice que el hombre con deseo sexual hipoactivo no presenta, entre sus causas frecuentes, esta variable. No es que ya no le gusta su pareja, sino que nos le gusta ninguna, ni siente ganas de ninguna otra manera tampoco. Esto marca la gran diferencia; la falta de deseo generalizado.

El conflicto de pareja influye negativamente en todos los aspectos de la sexualidad. Durante el acto sexual intimamos, nos comunicamos, intercambiamos afectos positivos, establecemos interacciones positivas, compartimos placeres. Si estos aspectos han desparecido fuera de la cama, quizás éste sea el primer objetivo a trabajar. A menudo la terapia de pareja y la terapia sexual van de la mano; estar bien en el día a día para funcionar en los actos amorosos.

Contrariedades, inestabilidad emocional, preocupaciones y momentos vitales especiales. Para comprender un problema se hace necesario ubicarlo en un contexto y en el momento actual ¿qué está pasando en la vida de esta persona en estos momentos? ¿Qué cosas le preocupan? ¿Es un buen momento para dejarse llevar por las sensaciones de placer del acto sexual? Esto es especialmente relevante en los casos en los que el deseo sexual inhibido ha aparecido desde hace un tiempo, no es de siempre. Pongamos una paternidad nueva, pongamos un cambio de puesto de trabajo, pongamos muchos viajes, pongamos un duelo, pongamos el inicio de una nueva pareja, incluso.

Para algunos hombres, su bajo deseo sexual se entiende desde otra perspectiva; el contacto afectivo sexual con una pareja, o con su pareja, no está en su escala de valores y por tanto no se encuentra en su jerarquía de cosas importantes. Podría ser que se le olvida. Podría ser que antepone otras mil cosas que le ocupan su tiempo antes que a dedicarle un rato a los juegos de la lujuria. Sin llegar a los llamados asexuales (hablaré de este grupo en otra ocasión), simplemente no les gusta tanto como para pensar en ello, y menos en iniciar el juego.

¿Qué hacemos ahora? Objetivos de tratamiento

No puedo evitar recomendaros acudir a un profesional de la Sexología para que realice una evaluación del problema. Gracias a que conoce de lo que se está hablando y tiene las herramientas para tener en cuenta todos los aspectos que hemos comentado hasta el momento, sabrá fijar los objetivos terapéuticos para ayudaros en este problema.

Me gustaría daros aun así alguna pincelada de cuáles serían los aspectos a trabajar. Y recuerdo que, en aquellos casos en los que el deseo hipoactivo es situacional, es decir, que el deseo está presente con unas personas pero no con otras (comúnmente no lo está con la pareja), hay que plantearse realizar otra intervención. También hay que descartar la existencia de otra disfunción.

Recuperar las fantasías eróticas e incrementar la motivación para la interacción sexual es el eje central de los objetivos de tratamiento. Para ello, veamos algunas recomendaciones:

  • Reestructurar las creencias erróneas acerca de la propia eficacia sexual: imprescindible ayudar al hombre a volver a tener un buen concepto de sí mismo, hacerle entender que él es mucho más que su problema, restaurar la autoconfianza en sus habilidades y capacidades para los juegos eróticos.
  • Mejorar la respuesta sexual: cuanto más disfrute de la relación sexual, más ganas tendrá de repetir. Sin entrar en aquellos casos en los que hubiese otra disfunción sexual, un objetivo de terapia podría ser mejorar las prácticas sexuales, obtener una mayor y mejor satisfacción. Si el placer y la excitación son buenos, entonces la sensación de satisfacción puede potenciar el deseo sexual.
  • Entrenamiento en fantasías e imaginación: esto significa que el hombre deberá retomar actividades donde su mente se imagine, fantasee, recuerde escenas sexuales. Es positivo hacer uso de estas mismas fantasías durante el propio acto sexual. Retomar ejercicios de autoestimulación también ayuda al deseo.
  • Disminuir la ansiedad de ejecución: deja de centrarte en lo que haces o debería hacer, y déjate llevar por el placer. La ansiedad es incompatible con el disfrute. Para este objetivo, a menudo se pauta en terapia la prohibición del coito durante un tiempo.
  • Erotización sensual: retomar los masajes eróticos, ir progresivamente hacía ejercicios más sexuales, reeducar en un aprendizaje sexual menos exigente y más placentero.

Estas son solamente algunas de las pautas que serán abordadas y trabajadas, según cada caso, en la terapia sexológica en los casos de bajo deseo sexual. Recordad que es importante acudir, cuanto antes mejor.

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Alexandra Crettaz

Psicóloga especializada en Terapia Clínica con adultos y experta en Sexología. Comprender y entender cómo funcionamos las personas me apasiona. Me encanta compartir las pequeñas alegrías del día a día con mi gente y descubrir sitios nuevos.

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