Blog

Aprendiendo a gestionar la frustración y la incertidumbre

Aprendiendo a gestionar la frustración y la incertidumbre

Bienvenidos y bienvenidas al mundo llamado “Lo quiero y lo quiero ya”. Lo seguro y lo inmediato son los nuevos protagonistas de la demanda y de la oferta actual. ¿Quieres un apartamento para una escapada este fin de semana? Airbnb te lo encuentra en menos de una mañana. ¿Quieres el último libro de Dolores Redondo? Amazon te lo lleva a la puerta de tu casa en 24 horas. ¿No sabes cómo ir a un sitio? El GPS lo averigua por ti. ¿Tu hijo tiene décimas, tos y no sabes qué hacer? Tupediatraenlinea te contesta sea la hora que sea.

Estamos experimentando unas sensaciones hasta ahora nunca imaginadas. Saciamos nuestras infinitas necesidades en cuestión de clics. Rápidamente nos hemos adaptado a esta nueva costumbre: lo quiero y lo tengo ya ¡Cuánto poder en nuestras manos!

Frustrarse en tiempos modernos

La nueva Era de las tecnologías nos aporta un mundo de oportunidades y posibilidades. No cabe ninguna duda. Pero ¿estamos pudiendo asimilar tanto progreso? ¿está sincronizado el progreso con la capacidad de nuestra mente humana para procesar tantos cambios? Creo que aún estamos por ver qué impacto va a tener todo ello en nosotros. Lo que sí creo es que ya se está poniendo de manifiesto un hecho cuanto menos llamativo: más facilidades nos venden, menos frustración e incertidumbre compramos. Veámoslo detenidamente.

En cuanto a esa emoción llamada frustración, me alivia cuando puedo teclear en mi móvil para alargar el tiempo de zona azul de mi coche, pero me enerva sobremanera tener que esperar al día siguiente para obtener el presupuesto de mi nueva cocina. ¿Por qué tanto afán de urgencia? ¿Acaso no puedo soportar esperar? Estaréis de acuerdo conmigo en que gran parte del estrés laboral de profesionales en contacto con clientes se debe a esa excesiva exigencia del “lo quiero para ayer” ¿cierto?

¿Nos hemos vuelto totalmente intransigentes al modo “en espera”? Es decir, me asombra observar nuestra creciente intolerancia a la frustración. Y, como toda intolerancia, viene acompañada de malestar y sufrimiento.

Y ni que decir de ese resentir llamado incertidumbre. Parece ir por el mismo camino de la intolerancia. Acostumbrados a revisar casi compulsivamente la hora que tenemos para el dentista en la agenda de nuestra tablet, a repasar unas pautas escritas en un e-mail, a recibir 50 mensajes de refuerzo al día ¿Qué pasa cuando dudamos de algo o su respuesta no está en nuestras manos? Respondemos con ansiedad. Parece como si, por no conocer la respuesta al instante, iniciáramos una bajada a las tinieblas de lo incierto, de lo dudoso, de lo desconocido.

Si de por sí frustración e incertidumbre generan malestar y ansiedad, me parece que hoy día aprender a gestionarlas se convierte en una prioridad. Siendo la labor de un profesional de la psicología ayudar a las personas a cuidar su equilibrio emocional y bienestar, me parece fundamental acompañarles en el aprendizaje de tolerar y aceptar niveles razonables de sentirse frustrados y convivir con la incertidumbre. Es por ello que quisiera compartir algunos aspectos que espero puedan contribuir a este objetivo de cuidar nuestro bienestar y equilibrio emocional.

Aprende a regular la frustración y la incertidumbre

Si entendemos la frustración como una intolerancia que viene acompañada de malestar y sufrimiento, de lo que se trata entonces es de reducir pasarlo tan mal cuando me frustro.

Hemos de admitir que esa sensación de no poder conseguir lo que queremos y cuando lo queremos es lo que nos pasaba de pequeños cuando nos daba por una rabieta. Nos frustramos a diario desde que hemos nacido. Por tanto, punto 1: la frustración es parte de la vida, no trates de evitar que ocurra a menudo porque estarías en una batalla perdida de antemano.

Muchas veces nos frustramos de manera caprichosa. No me gusta cuando las cosas no salen como tenía previsto y también me afecta sobremanera no obtenerlo al instante. Es decir, me frustro con pequeñas cosas y precipitadamente. Pienso solamente en mi bienestar en un tiempo breve. En esos casos, conviene pensar en lo que pasaría si no lo obtuviera ahora mismo sino dentro de un lapso de tiempo  más grande. Pregúntate ¿podría soportarlo? ¿por obtenerlo más tarde me va a satisfacer también? La respuesta está en tus manos: Sí. Si puedo soportarlo, por supuesto que puedo demorar mi satisfacción, y sí me va a satisfacer también. Por lo tanto, punto 2: puedes aprender a demorar algo que quieres, sin pasarlo mal.

Por último, trata de separar la frustración de otras emociones. Muchas veces nos frustra sentirnos tristes, enfadados, nerviosos, o sentir dolor. Trata de vivir estas emociones sin frustrarte por sentirlas o por no poder evitar sentirlas. Las emociones comúnmente mal llamadas “negativas” son inevitables e incluso son útiles. Puedes aprender también a manejarlas mejor. Por lo tanto, punto 3: no te frustres si vives emociones desagradables o malas y céntrate en ellas para aprender a gestionarlas.

En cuanto a la incertidumbre, es cierto que tener un por qué a las cosas que me pasan me da seguridad y confianza, porque tengo la sensación de que está bajo mi control. Pero ten en cuenta que la misma experiencia de la vida es un misterio; es decir, existen un millón de preguntas que no tienen una respuesta y, aun así, con estas dudas sin resolver, tú sigues con tu vida ¿verdad? Es decir, sin ser consciente estás aceptando cosas inciertas, que pasan o te pasan sin que tú sepas por qué, y no te hacen sentirte tan horrible. De la misma manera que estás soportando no saber qué te deparará el futuro; aunque te gustaría saberlo, a la vez aceptas no saberlo. Entonces aplica esta misma regla con otros aspecto de tu vida que te angustian porque no les encuentras un por qué. Por ejemplo, si el especialista te dice que tienes tendencia a sentir náuseas sin existir ninguna causa específica, acepta esta inquietud de la duda por no saber por qué ni cómo evitarlo. O tolera que alguien rechace un plan que le propones sin recibir más explicaciones. Hay veces que nos obcecamos en buscar una solución o una explicación hasta encontrarla. Por supuesto, esto no siempre nos ayuda a solucionar el problema, así que muchas veces conviene mejor dejarlo estar. Ya está, zanjado, ya no necesito saber por qué.

El maravilloso hábito de la aceptación

Si quieres fluir mejor con una vida hecha de imperfecciones e imprevistos, te aconsejo que empieces a aceptar también que no todo tiene un por qué lógico para ti, ni precisa más explicaciones ni búsquedas. Céntrate en el cómo en vez de en el por qué. Si te anuncian que estás despedido, estate un tiempo pensando los motivos que pueden haber influido en este hecho, pero llegado un momento deja de preguntarte por qué y pregúntate “¿y qué hago yo ahora, cuales son los pasos para encontrar un nuevo trabajo?”. Es más útil pensar en cómo lo voy a hacer con estas mis circunstancias.

Por lo tanto, no gastes tanta energía en pensar que es absolutamente necesario encontrar respuesta  a todo para sentirte bien o para creer que estás haciendo las cosas bien. Ocúpate de lo que está en tus manos, no te preocupes por lo que no lo está.

Con estas líneas he querido explicar, de la manera más breve posible, el abordaje psicológico de dos conceptos que tanto daño y sufrimiento emocional nos causan a las personas. Espero que a partir de ahora tengas alguna herramienta para sentirte mejor tolerando la frustración y la incertidumbre.

The following two tabs change content below.

Alexandra Crettaz

Psicóloga especializada en Terapia Clínica con adultos y experta en Sexología. Comprender y entender cómo funcionamos las personas me apasiona. Me encanta compartir las pequeñas alegrías del día a día con mi gente y descubrir sitios nuevos.

Write a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

pensamiento magico

Pensamientos Mágicos

¿Nunca os ha pasado que ante un examen habéis tirado un papel a la papelera y os habéis dicho “si lo meto, apruebo el …

el amor en la adolescencia

El amor adolescente

Entendemos el amor sano en la pareja como la emoción que conlleva quererse, sentir deseo el uno por el otro, compartir inquietudes, …

miedos infantiles

Miedos infantiles

Entendemos el miedo como una emoción adaptativa ante situaciones que implican peligro o amenaza para la persona. Es por …